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Lo más importante son las ideas

POR FRANCISCO LUCIANO Existe una confusión frecuente entre quienes conciben la renovación de los partidos políticos como una acción física o meramente cosmética. Algunos interpretan la renovación como el simple reemplazo de una persona por otra para ocupar determinada posición o instancia dentro de una organización política. Incluso, llegan a precisar que si una persona […]

POR FRANCISCO LUCIANO

Existe una confusión frecuente entre quienes conciben la renovación de los partidos políticos como una acción física o meramente cosmética. Algunos interpretan la renovación como el simple reemplazo de una persona por otra para ocupar determinada posición o instancia dentro de una organización política. Incluso, llegan a precisar que si una persona de 65 años o más es sustituida en un cargo por otra de 45 o menos, eso equivale a renovación.

Es un error grave sostener que la renovación de un partido hacia una visión más progresista de la sociedad solo pueda residir en la juventud de quienes lo lideran. No necesariamente es así, porque la transformación más significativa a la que puede someterse un partido político, una academia o cualquier institución colegiada no es exclusivamente física o superficial. Lo más importante es la esencia, que implica la verdadera renovación de ideas. Como decía el famoso líder chino Deng Xiaoping: “No importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que cace ratones”.

La esencia de una renovación socialmente significativa radica en el cambio de las ideas, en la capacidad de enarbolar e impulsar planes y proyectos que busquen nuevas formas de sostener, mantener y desarrollar a la organización, asegurando su existencia y crecimiento constante.

Una persona de 37 años puede albergar en su mente ideas obsoletas, desfasadas, anacrónicas e incluso retorcidas. Esto demuestra que no es la edad la que determina la calidad del pensamiento, sino la conciencia del compromiso social que se tiene con el fomento del bien común.

Existen ejemplos abundantes de jóvenes biológicamente hablando, pero con mentalidad de pensionados; así como también de personas con una avanzada edad biológica que poseen la capacidad de desarrollar visiones que iluminan el futuro e impulsan su construcción más allá de su propia existencia y la de sus contemporáneos.

En la Fuerza del Pueblo, como en cualquier entidad, cuando hay claridad sobre los propósitos fundacionales que se quieren alcanzar, y el equipo sabe hacia dónde se dirige la nave, se deponen los intereses individuales y se prioriza el bienestar del colectivo.

El autor es dirigente político y docente universitario.

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